Aunque para tener un buen desempeño sin duda influyen factores como el nivel de conocimiento, lo que realmente marca la diferencia, es su nivel de inteligencia emocional, es decir, la habilidad para identificar y monitorear sus emociones personales y de los demás. De acuerdo a Goleman cada vez más empresas miran a través del lente de la inteligencia emocional al momento de contratar, promover y desarrollar a sus empleados. De acuerdo a ello se establecieron las 3 habilidades más poderosas para que las personas logren sus objetivos de desarrollo y tengan éxito a nivel profesional:
- Orientación al logro
La orientación al éxito, entendida como la capacidad de seguir esforzándote para conseguir los objetivos a pesar de los obstáculos y contratiempos. Esa decisión de enfocar tus esfuerzos hacia lo que te has propuesto implica desarrollar la capacidad de resiliencia o adaptación frente a condiciones adversas y una perspectiva positiva frente a las circunstancias para seguir avanzando hacia tu meta. Una de las maneras de desarrollar esta habilidad, es recordarse constantemente la satisfacción que vas a sentir cuando cumplas tus objetivos. Ese pensamiento es una fuerza que te ayuda a seguir avanzando.
- Empatía
La empatía se relaciona con la capacidad de sintonizarse con las necesidades y sentimientos de las personas con las que tienes que interactuar, ya sea en el trabajo, con clientes y con amigos. Se trata de prestar atención a las otras personas y tomarse el tiempo para entender qué están tratando de decir y cómo se sienten. Por eso es clave la capacidad de escuchar y hacer preguntas. Y aunque la empatía es una habilidad que toma tiempo desarrollar, una práctica que puede servir es ponerse en los zapatos de la otra persona de una manera profunda y auténtica.
- Influencia
La influencia se refiere básicamente a la capacidad de transmitir tu argumento a las personas clave de una manera convincente, especialmente a aquellas personas cuyas decisiones te pueden ayudar a conseguir tus metas. Una buena técnica para desarrollar esta característica es el juego de roles. Probablemente la mejor manera de mejorar esta habilidad es trabajando con un instructor o un compañero de confianza. Aunque pueda parecer incómodo al principio, se trata de ejercitarse tratando de convencer a otra persona. Esta práctica permite prepararse para cuando llegue un momento real en que deba aplicarse el poder de convencimiento.
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