Salud Mental en las empresas

Bienestar Laboral

Por: Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Portada de la publicación

Uno de los temas más ignorados o en el mejor de los casos abordados de manera superficial en los centros de trabajo es la atención a la salud mental. El cual se ha convertido en un tema urgente, principalmente posterior a la pandemia de Covid-19, periodo durante el cual los niveles de ansiedad, depresión y estrés ocupacional se vieron disparados y no siempre atendidos de manera adecuada.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales representan una de las principales causas de discapacidad a nivel global. El estrés crónico, la ansiedad y la depresión son cada vez más comunes en los espacios de trabajo, alimentados por cargas excesivas, jornadas interminables y culturas organizacionales que glorifican el agotamiento. Un empleado con problemas de salud mental no solo enfrenta un desgaste personal, sino que su rendimiento se ve afectado. La falta de concentración, la baja motivación y el ausentismo son síntomas recurrentes.

Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los problemas de salud mental han generado un aumento significativo en las incapacidades laborales en los últimos años, por lo que se han visto rebasados a faltas de personal en el área de psiquiatría, sumado a una resistencia a incapacitar formalmente. Y, sin embargo, se sigue minimizando el problema.

Una de las trampas alimentadas en gran medida por los llamados “influencers” es la palabra resiliencia. A la cual se le ha dado un sentido distorsionado. Se ha convertido en una excusa para exigir más, sin preocuparse por el bienestar del trabajador. “Tienes que ser resiliente” se traduce, en muchos casos, en “aprende a soportarlo y sigue adelante”. Pero la verdadera resiliencia no se trata de aguantarlo todo, sino de contar con herramientas y apoyo para enfrentar los desafíos sin destruirse en el intento.

El desgaste laboral es real. La OMS lo reconoce como el “síndrome de burnout”, caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal. Y lo más preocupante es que, cuando no se atiende a tiempo, puede derivar en problemas más serios como trastornos de ansiedad, depresión o incluso enfermedades físicas.

Por otra parte, podemos ver en redes sociales un sinnúmero de publicaciones de empresas “compartiendo” la gran lista de actividades relacionadas con el tema de Wellness, que en realidad deben estar enfocadas en lograr y fomentar un ambiente de bienestar entre y para los colaboradores. Pero paradójicamente en temas como la NOM035 varias de ellas buscan sólo cómo cumplir con el mínimo posible en temas como la atención psicológica a quienes han vivido algún evento traumático severo, llegando a proponer en una búsqueda de ahorros mal entendidos que una única sesión psicoterapeuta se diagnostique y defina si el evento se originó en la empresa o en el hogar, en una especie de deslinde de responsabilidades. Ante este panorama, ¿qué pueden hacer las empresas y los líderes para promover un entorno laboral más saludable? No se trata solo de dar discursos motivacionales o instalar una mesa de ping-pong o regalar camisetas conmemorativas. La salud mental requiere estrategias concretas y sostenibles.

Para fomentar el bienestar en el trabajo, es clave eliminar el estigma sobre la salud mental y crear un ambiente de confianza. La capacitación en inteligencia emocional ayuda a los líderes a identificar señales de alerta. La flexibilidad laboral, como el trabajo remoto y semanas más cortas, mejora el bienestar sin reducir la productividad. Contar con apoyo psicológico y programas de bienestar es esencial. Además, equilibrar la vida personal y laboral aumenta la eficiencia, priorizando la calidad sobre el tiempo en el centro de trabajo.

La Organización Mundial de la Salud indica que algunas empresas aún ven la salud mental como un gasto y no como una inversión. Sin embargo, estudios han demostrado que, por cada dólar invertido en programas de bienestar, hay un retorno de cuatro dólares en reducción de costos asociados a ausentismo, rotación y productividad perdida Un equipo sano y motivado trabaja mejor, innova más y genera mejores resultados. Definitivamente es momento de dejar de ver la salud mental como un “tema personal” y reconocerlo como un asunto empresarial estratégico. La pregunta ya no es si debemos atenderlo, sino cómo podemos hacerlo de manera efectiva.

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